Ayer el papa Francisco proclamó Santa a la Madre Teresa de Calcuta. Además de recordar su labor con los pobres y leprosos en India, sus allegados revelaron hábitos y actitudes piadosas de la fundadora de las Misioneras de la Caridad.
Leo Maasburg, amigo y consejero espiritual de la Santa, explicó en su libro “Madre Teresa de Calcuta: un retrato personal” que la religiosa inventó una “novena de emergencia” que utilizaba para invocar la intercesión de la Virgen María ante las dificultades que atravesaba a diario.
En general, las novenas consisten en rezar nueve días consecutivos. Pero Teresa aplicaba una oración express: recitaba diez Memorares en un solo día, de forma rápida, con el propósito o gracia que quería conseguir en mente. (nueve para pedir y una para agradecir)
Un Memorare es una oración de intercesión Virgen, comúnmente atribuida a San Bernardo de Claraval.
La oración es la siguiente:
“Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando Vuestro Socorro, haya sido desamparado por Vos.
Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las Vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.
Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas ante la necesidad, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén”.