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MUNDO

18 de junio de 2014

ESPAÑA:Una reina distinta

La esposa del nuevo rey está a punto de comenzar su cuarta vida. La sombra de Doña Sofía, que hasta ahora la ha cobijado bajo su protección, será alargada

Letizia Ortiz está a punto de empezar su cuarta vida: la de Reina de España. En la primera fue una joven con vocación periodística, lectora impenitente,esposa de un profesor de Literatura. La mayor de tres hermanas del matrimonio formado por Jesús Ortiz y Paloma Rocasolano nació bajo el signo de Virgo y es fácil identificar en ella los rasgos del signo zodiacal. «Los Virgo tienen un espíritu muy alto, saben apuntar bien para lograr sus objetivos. Tienen el don de la palabra, les suelen atraer las personas con poder y creatividad. Tienen un deseo de perfección en todo lo que realizan».

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La nueva Reina, en la inauguración de un seminario en San Millán de la Cogolla en mayo de 2014. Gtres

Letizia ha querido encargarse del cuidado y la educación de sus dos hijas. Su excesivo celo en preservar la intimidad de las dos infantas es criticada por los puristas

Cuando el matrimonio con el profesor tocó a su fin, Letizia empezó su segunda vida y se convirtió en una espectacular y exigente presentadora de informativos que dejaba atónitos a sus jefes por su perfección total delante de las cámaras.

La tercera vida de Letizia comenzó cuando conoció alPríncipe de Asturias, un hombre curtido en mil romances que se enamoró de ella. Ambos tenían caracteres complementarios. Ella es nerviosa; él, tranquiloElla arriesgada; él, seguroElla es parlanchina; él, discreto.

Don Felipe aspiraba a formar una familia con la mujer que él eligiera, fuera modelo, duquesa, física nuclear o periodista. Tocó periodista. El Príncipe y Letizia Ortiz mantuvieron un romance discreto, casi a escondidas. Hasta que el Día de Todos los Santos del año 2003, el Príncipe sorprendió al país anunciando sucompromiso matrimonial con una mujer de clase media, que vivía en un pequeño apartamento en un modesto barrio madrileño. Divorciada, para más señas.

Los monárquicos más casposos se escandalizaron. Letizia ascendió al cielo y la mayoría de los ciudadanos recibió muy bien la noticia. La Princesa de Asturias se convirtió en un fenómeno mediático. Tal vez Letizia y el Príncipe recuerden aquellos primeros años de casados como los mejores de sus vidas. La Princesa se afanó en aprender las obligaciones de su nueva vida entrenándose casi como un marine.

Preguntaba, preguntaba y preguntaba todo, quería agradar, se esforzaba por extremar la elegancia con sus prendas de vestir y las revistas del corazón descubrieron en ella un filón. La boda no fue todo lo alegre que se esperaba. Se celebró en una ciudad, Madrid, muy herida aún por los atentados del 11-M. Un año y medio después de casarse, llegó la primera niña, Leonor. En 2007 la segunda, Sofía.

Los embarazos fueron difíciles. Sufría constantes vómitos sin por ello renunciar a sus compromisos oficiales. La trágica muerte de su hermana menor, Erika, la sumió en un profundo dolor. Sus imágenes llorando ante las cámaras reflejaron una Princesa de carne y hueso.

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Los entonces príncipes, en un acto militar en San Javier junto a sus dos hijas. Gtres

La consorte ha dado que hablar por buscar espacios para sí misma. Han sido interpretados como un distanciamiento del matrimonio. Sin embargo, 10 años después los nuevos reyes siguen cogidos de la mano

Letizia ha querido encargarse personalmente del cuidado y la educación de sus dos hijas. Y ha arrastrado también a su marido el Príncipe a los baños y la lectura de cuentos para dormir. Su excesivo celo en preservar la intimidad de las dos infantas y no exponerlas demasiado a los focos es criticada por los puristas, que consideran que las fotos en el ¡Hola! de las niñas –muy guapas– son un reclamo para la popularidad de la Monarquía. Ella, sin embargo, ha preferido que sus hijas se parezcan todo lo posible –que siempre será poco– a dos niñas de clase media. Como madre, educa con la misma disciplina que se aplica a sí misma para ser princesa y reina.

Su carácter y personalidad propios resultaron un soplo de aire fresco en el Palacio de la Zarzuela. La ex periodista Letizia Ortiz ha sido despellejada sin piedad por lo que se pone, por lo que no se pone, por cortarse el pelo, por dejárselo largo, por maquillarse mucho, por maquillarse poco, por llevar falda, por ponerse pantalones, por estar delgada, por llevar tacones, por salir a comprar sin maquillaje, por llevar tiara de brillantes o cazadora de cuero.

Hay gente que vive de escudriñar qué pedicura lleva en las uñas. Su afán de perfección alcanza también a su físico, lo que en algunas ocasiones la hace aparecer ante las cámaras como excesivamente distante y poco natural. En el último año, la Princesa ha dado que hablar por su voluntad de buscar espacios para sí misma, cosa que aconsejan todos los terapeutas de pareja del mundo. En su caso, esas libertades que se concede de vez en cuando para asistir a conciertos de rock o salir a cenar con sus amigas han sido interpretados como un distanciamiento del matrimonio. Sin embargo, 10 años después los nuevos reyes siguen juntos y cogidos de la mano.

Su cuarta vida como Reina comienza a escribirse ahora. La sombra de Doña Sofía, que hasta ahora la ha cobijado bajo su protección, será alargada.



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