Pero hay un número que no menciona: más de mil 30 asientos. Ese es el número de lugares en las legislaturas estatales, gobernaciones y el Congreso que perdieron los demócratas durante la presidencia de Obama.
Es una estadística que revela un giro inesperado de los años de Obama: el liderazgo del que una vez organizador comunitario y campeón de la política de bases, fue duro con las bases de su propio partido. Cuando salga de la Casa Blanca, dejará atrás a un Partido Demócrata que languideció bajo su sombra durante años y se está buscando a sí mismo.
Al jactarse de su paso por la Casa Blanca, el presidente Barack Obama a menudo cita números como estos: 15 millones de nuevos puestos de trabajo, una tasa de desempleo de 4.9 por ciento y 74 meses consecutivos de crecimiento en el mercado laboral.
Pero hay un número que no menciona: más de mil 30 asientos. Ese es el número de lugares en las legislaturas estatales, gobernaciones y el Congreso que perdieron los demócratas durante la presidencia de Obama.
Es una estadística que revela un giro inesperado de los años de Obama: el liderazgo del que una vez organizador comunitario y campeón de la política de bases, fue duro con las bases de su propio partido. Cuando salga de la Casa Blanca, dejará atrás a un Partido Demócrata que languideció bajo su sombra durante años y se está buscando a sí mismo.
casa blanca
"Lo que sucedió en el terreno es que los votantes han estado castigando a los demócratas durante ocho años sólidos, ha sido agotador", dijo el senador estatal de South Carolina, Vincent Sheheen, quien perdió dos campañas para gobernador frente a Nikki Haley, elegido por el presidente electo Donald Trump como embajador en la ONU.
Cuando Obama ganó la presidencia, su elección fue anunciada como presagio de un dominio demócrata: la caída de la ola conservadora que había arrasado con el país desde los albores de la era Reagan.
Los demócratas creían que la coalición de jóvenes, minorías y mujeres que llevaron a Obama a la Casa Blanca daría paso a algo nuevo: una mayoría demócrata ascendente que garantizaría las victorias del partido durante las próximas décadas.
