La Dirección General de Espacios Verdes ratificó el objetivo de plantar 5 mil forestales hasta fin de año. Para ello es fundamental la participación de los vecinos en el cuidado y mantenimiento de los forestales para garantizar su supervivencia. Actualmente existen alrededor de 170 mil árboles en la ciudad, de los cuales el 60 % tiene algún tipo de problema.
Según se estima, lo ideal es contar con un árbol por persona y 10 por cuadra. El arbolado urbano constituye el patrimonio natural de las ciudades. El mismo brinda múltiples beneficios ambientales como:
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Disminución de la temperatura durante el verano mediante sombreado directo y mediante captación de la radiación solar y su transformación en biomasa.
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Absorción de gases nocivos y captación de partículas contaminantes.
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Regulación del ciclo hidrológico, lo que atenúa los efectos de precipitación extrema, ya que un árbol adulto de gran tamaño puede absorber hasta 1000 litros de agua diarios.
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Moderación de bajas temperaturas durante el invierno a través de la disminución de la velocidad del viento con las ramas y copas.
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Reservorio de biodiversidad vegetal.
El director General de Espacios Verdes, Shannon Iturrieta, explicó que “cada árbol tiene su ciclo de vida, con un período juvenil, de adultez joven y activo crecimiento y un período de declive, decrepitud y muerte. Este ciclo se acorta en las ciudades, en donde la baja calidad del aire, los daños físicos y el suelo compactado y de menor calidad imponen sobre el forestal un desgaste mayor”.
El arbolado urbano debe reunir ciertos requisitos, ya que existe la necesidad de resguardar la integridad de la vida humana y los bienes muebles e inmuebles. Por lo tanto, es esencial resguardar los forestales, manteniéndolos en buenas condiciones sanitarias.
Para ello es necesario renovar parte de los ejemplares que se encuentren secos total o parcialmente, enfermos, inclinados, con desarrollo excesivo de raíces, con un tamaño excesivo en relación al espacio en el que se encuentra implantado y cualquier ejemplar que se encuentre dañando estructuras como calles, cordones, veredas, postes de luz, semáforos, electricidad y viviendas, oficinas o edificios.