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POLITICA

17 de octubre de 2014

El oficialismo agita la bandera del miedo ante un cambio de gobierno

Varios referentes kirchneristas, como Scioli, Alperovich, Randazzo y Bossio, plantearon supuestos riesgos para la continuidad de programas sociales y políticas de gobierno si la oposición gana las elecciones; Cristina se sumó al planteo

Nosotros o el abismo. Cada vez más, el oficialismo agita la bandera de que un triunfo de la oposición en 2015 será un ticket garantizado para dar marcha atrás con los denominados "pilares del modelo", como programas sociales y estatizaciones impulsadas durante los once años de gestión kirchnerista.

La premisa de infundir cierto temor e incertidumbre si la Casa Rosada muta de signo político apuesta a que, a la hora de votar el próximo año, la voluntad por conservar lo hecho sea un factor determinante para inclinar la balanza en las urnas, más allá de que distintas encuestas ahora indiquen que hay una porción importante que demanda un cambio.

La intención, según reconocen en el Frente para la Victoria, está atada a un repunte de la actividad económica, indispensable para mejorar la percepción en la sociedad.

Ayer, el más enfático en sostener esa consigna fue Daniel Scioli, el precandidato presidencial más activo en la campaña. "Yo no creo, como están planteando algunos acá, que hay que derogar todas las leyes. ¿Qué vamos a sacar, la Asignación Universal por Hijo? ¿Devolver YPF a Repsol?", lanzó, en diálogo con La Red, alineado con el libreto de Olivos.

El desafío fue como respuesta a un esbozo de plan que conversa el arco opositor, cuyo eje es impulsar la derogación de un puñado de iniciativas sancionadas por el Congreso, desde el blanqueo de capitales y la ley de abastecimiento hasta retoques a la de medios y al nuevo Código Civil.

No sólo Scioli, sino también otros dirigentes, como el gobernador tucumano José Alperovich y el ministro del Interior y también aspirante presidencial, Florencio Randazzo, azuzaron ayer el contrapunto. Antes habían expresado una línea similar otros funcionarios como Diego Bossio, titular de la Anses, y el diputado K, Carlos Kunkel. Y tuvo hace dos semanas su capítulo más ácido y controvertido con una edición trucha del diario Clarín realizada por La Cámpora, en la que parodiaban una virtual presidencia de Mauricio Macri, de Sergio Massa y de Julio Cobos, rivales en la contienda.

"Guardemos el péndulo, que no sea siempre tirar todo por la borda", completó Scioli, que ayer descartó otra vez una ruptura de su alianza con Cristina Kirchner. En su equipo había satisfacción por haber "obligado a retroceder" al líder de Pro, que rápidamente sentó posición. "Su discurso se basaba en prometer por prometer, ahora tuvo que bajar a la tierra", analizó ante LA NACION un colaborador.

El jefe de gobierno porteño puso definiciones sobre la mesa: sostuvo que mantendrá planes sociales, que no prevé reprivatizar YPF, ni el sistema estatal de jubilaciones. "Son declaraciones oportunistas de dirigentes que no dicen lo que piensan sino lo que les conviene a partir de lo que determinan las encuestas", aguijoneó Randazzo, sembrando sospechas sobre la postura de Macri.

Al atardecer, mientras presentaba el servicio de emergencia y paramédicos en Tigre, también Massa contraatacó: "Que algunos jueguen con el miedo da pena, porque lo que temen es perder poder". Sin matices se refirió a "algunos gobernadores" que buscan alarmar a la sociedad, "como si la idea de cualquier cambio es para mal".

Con tono más dramático, se conoció ayer -aunque el hecho ocurrió el 30 de septiembre- una diatriba del gobernador tucumano José Alperovich. Allí pronosticó, en pleno acto, que "podrían faltar remedios en los hospitales", dejar de hacerse "obras" y "acabarse las pensiones y la Asignación Universal por Hijo". Ayer, cuando aún retumbaba ese mensaje, su esposa, la senadora Beatriz Rojkés, abonó la misma teoría. "Podemos perder todo lo que hemos conseguido en esta década ganada", vaticinó.

Desde el radicalismo, el precandidato a gobernador José Cano tildó las afirmaciones de Alperovich como "amenazas de quien se cree dueño del Estado" y lo comparó con el militante K Alex Freyre, por su alusión a la eventual escasez de remedios.

El dirigente, empleado del Senado designado por Amado Boudou, protagonizó un cruce de alto impacto mediático con el artista Aníbal Pachano, al sugerirle vía Twitter que no hiciera planes para 2017 porque, en un supuesto gobierno de los jefes de Pro o el Frente Renovador faltarían medicamentos para combatir el sida. La virulencia de los dichos de Freyre, sin poder real dentro del universo oficial, fue desestimada por algunos funcionarios. Marcaron el límite allí, en un tema sensible que generó una catarata de críticas.

Con la colaboración de Fabián López

Del editor: qué significa. Pese a que la mayoría de la opinión pública dice que quiere un cambio, valora al mismo tiempo los logros kirchneristas. Por allí transitan Scioli, Massa y Macri.



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