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24 de enero de 2020

La importancia de un buen domador

La doma implica, en primer lugar, la comprensión de los caballos; y en segundo, la importancia de ganarnos su confianza.

Por: Redacciòn FM Fleming"Magazine"

La doma es esa noble contienda de igual a igual entre jinete y reservado, con la tarea del amanse del caballo y el logro de una perfecta armonía entre caballo y montador.

“La doma inteligente es un concepto de cómo debe ser la doma, donde nos enfocamos en la inteligencia del caballo.

La doma de caballos o la doma de equinos es el proceso mediante el cual, un caballo (o cualquier otro animal de la línea de los equinos) pasa de ser un animal salvaje, a convertirse en un ejemplar que puede ser montado por un ser humano.

Después de este proceso, y una vez que el potro se sienta cómodo con el jinete, comenzaría el adiestramiento para disciplinas concretas, como puede ser la doma clásica.

Lo primero que debemos de tener en cuenta es que el caballo, a lo largo de la historia, nos  ha considerado como un depredador, por lo que su instinto es  huir de cualquiera de nosotros. De ahí la importancia de transmitir al caballo la confianza que necesita para vencer ese miedo, infundado durante miles de años.

caballos domados en cuadra

Pese a que todos los métodos de doma persiguen el mismo objetivo final, existen diferencias entre ellos; sobre todo en lo que al nivel de fuerza y respeto por el animal respecta. A continuación, os los explicamos:

Todo el tiempo debemos estar pendientes y atentos a cómo aprende, cómo memoriza y qué hacer para que el caballo entienda. No es un sistema de domas, nosotros aplicamos diferentes metodologías pero siempre atentos a ver cómo aprende el caballo” "Una cosa es domar y otra jinetear, no debemos confundir", tratando de marcar las diferencias entre esa noble contienda de igual a igual entre jinete y reservado, con la tarea del amanse del caballo y el logro de una perfecta armonía entre montador y montado, ya sea para deporte, tiro, o simplemente para el trabajo de campo.

Si bien, para todos los casos las etapas son distintas a medida que avanza la tarea, la primera y primordial es la creación de una relación de afecto entre el domador y quien será domado. El primer paso es el llamado "amanse de abajo" y consiste en el acercamiento que comienza con palmadas en el lomo, caricias en la tabla del pescuezo y en la frente, para continuar -previa inmovilización con maneas- rodeando las "verijas" (parte interna entre las patas y las ancas) con un maneador para quitar las cosquillas.

Sigue con las "galopeadas" a la par y la "tirada de la boca", más severa cuando el destino es el polo o las carreras. Luego, y difiriendo solo en los casos de una preparación para el tiro de carruajes, el trajín se basa casi exclusivamente en la adaptación a las varas y a los arneses, a los que paulatinamente se le irán cargando elementos pesados para acostumbrarlo al arrastre.

Pero para la mayoría de los casos, como el trabajo de campo, el deporte o las carreras, la tarea del amanse corre totalmente por cuenta del "domador", que arrancará la faena atándolo a un palenque, colocando sobre el lomo un cojinillo sobre la sudadera de lona blanca ceñido por un pegüal más bien cerca de los sobacos, que suele provocar el desahogo del potro con corcovo, sus orejas tiesas e inflamados los ojos.

Solo unos días después con la colocación de un bocado de guasca sobada abajo de la lengua y por detrás de los colmillos, de donde se apestillan las riendas de cuero crudo, para repetirlo varias veces antes de ser montado por primera vez. Y de ahí en adelante se viene la primera monta apareado por un peón ayudante que sujetado por una "asidera" (trozo de cuero grueso de una cuarta y media con una argolla que va a la encimera y otra al cabestro del bozal) lo apadrinará previniendo la posibilidad de abalanzos o bellaqueos pronunciados, para culminar días después con el ansiado primer galope y con la llegada a la categoría "redomón", que conllevará el fin del intercambio de relaciones amistosas y el inicio de una relación a suerte y verdad entre el yeguarizo y el domador.

Suele ocurrir en algunos casos que por arisco e indomable, el animal se resiste a ser amansado y sus dueños deciden descartarlo para las tareas comunes y reservarlo para las jineteadas, surgiendo de ahí el bautizo de "reservado", aprovechando para repetir una y mil veces que su atención y cuidado en manos de los tropilleros son muchas veces igualmente esmerados que los dedicados a los caballos destinados a otras actividades.

El siguiente paso, que significa el final de la faena, es cuando el caballo pasa a la categoría "de freno", con la consecuente devolución -previo cumplimiento de lo convenido y en el caso de no ser de su propiedad- del flete que ya "es de andar" a sus dueños por el domador, que partirá al tranco, armando un cigarro y recordando aquel payador que verseaba: El paisano argentino/ tiene un don tradicional/ que al indómito bagüal/ lo hace mansito y ligero/ por arisco y por mañero/ que haya sido el animal.

DOMA TRADICIONAL

También conocida como doma gaucha, este método se basa en el castigo del caballo. Durante mucho tiempo, se creía que en algunos lugares, como en Argentina, este proceso suponía una tradición que había que mantener. Aunque, dando gracias, hoy en día,  muchos de estos lugares han recapacitado y cada vez su uso es  menor.

Pese a ello, su empleo en la historia, y en cierta medida en la actualidad, nos lleva a contaros en qué consiste.

En primer lugar, el potro es atado a un palenque o palo y sus ojos son cubiertos. Todo ello con el fin de que no pueda huir, ni sepa qué está ocurriendo a su alrededor. Además, se le colocan las riendas,  las bridas, los estribos y la montura.

Posteriormente, el domador se sube encima del animal, haciendo uso de las botas con espuelas y le quita la venda.

Finalmente, azotándole repetidamente, y haciendo uso de la fuerza de sus piernas, consigue alterar al caballo, el cual, comienza a saltar repetidamente. El objetivo es lograr que el animal se canse, algo que ocurre a los 20 segundos aproximadamente. De esta forma, empezará a obedecer al domador para su doma.

Como veis, un método que debería abolirse por el grado de fuerza y violencia que demuestra; por no hablar de que es un proceso que puede implicar peligro y daños para el potro y el domador.

CABALLO DESBOCADO

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