A pesar de los asesinatos perpetrados por un grupo islámico extremista, la moral de Francia se mantiene elevada y dispuesta a demostrarle al mundo que no dejará quebrantar sus derechos ante ningún avance violento.
El presidente de Francia, François Hollande, encabezó una marcha junto con 50 jefes de Estado, liderada por los familiares de las víctimas del atentado. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de Palestina, Mahmud Abás, marcharon juntos, entre otras figuras, como el presidente español Mariano Rajoy.
Sólo en París, un millón y medio de personas desfilaron por Champs Elysées, la avenida principal de la ciudad.


