Mientras las mujeres bailaban y gritaban enloquecidas al ritmo del aclamado Romeo Santos, Gallardo y compañía derramaban una lágrima por el campo de juego. La doble noche de bachata y la lluvia castigaron el césped del Monumental y el DT puso el grito en el cielo.
¿Cuál es el problema? Sucede que los arreglos se están dando contrarreloj, pues los de Núñez no llegan a esperar la fecha del fin de semana, sino que mañana reciben a Tigres de México por la Copa Libertadores.
El plantel ya había pedido que el pasto quedara en buenas condiciones para poder tener un buen desempeño, pero parece que su reclamo no va a tener una buena respuesta. Dependerá sólo de ellos que la redonda ruede bien.
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