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ECONOMIA

18 de noviembre de 2021

Cuál es el único ajuste del gasto preparado para el 2022

El resto de la política será subir ingresos. Aún no se sabe que opina CFK.

Por: Por:Redacciòn FM Fleming"Magazine" con información de Agencia Télam

Martín Guzmán ya decidió que avanzará en la reducción o eliminación de subsidios. Y que se aplicará en 2022. Será el único gesto hacia el FMI de intención de ajuste fiscal.

El único ajuste de gasto público que figurará en el proyecto plurianual que el Gobierno enviará al Congreso Nacional en la primera semana de diciembre, será un primer avance en la segmentación de las tarifas de servicios públicos; la que podría comenzar a aplicarse durante el 2022 o 2023, pero que permanecería gradualmente en el tiempo. Se trata, en concreto, de la única propuesta del Gobierno de reducir porcentualmente el nivel de gasto; en la búsqueda del equilibrio fiscal al que se llegaría en un sendero de no menos de cuatro o cinco ejercicios. Y que se lograría, según la propuesta oficial, con el aumento de los ingresos vía mejora de la actividad económica y el crecimiento del producto, y no en una contracción del gasto público.

La estrategia de reducción de los subsidios fue elaborada por el ministro de Economía Martín Guzmán, que volverá así a la carga con la necesidad para él clave en su búsqueda de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI); de racionalizar algunos aspectos de las erogaciones fiscales. Piensa el ministro, y lo habló en su momento con los técnicos del FMI, que es verdad que el nivel de subsidios es insostenible en el tiempo, y que amerita recortes. Más con una inflación interanual que rondará el 50% (y que bajaría poco en 2022). Sin embargo, Guzmán quiere convencer a los agentes del FMI que es imposible pensar en un ajuste fuerte y severo en los subsidios, lo que que sería política y económicamente imposible de aplicar en la Argentina actual. Y mucho menos aceptable para el mosaico político derivado de las elecciones del domingo pasado.
Lo que el ministro busca es reducir el abultado monto de dinero que el sector público debe destinar a aplanar el costo a los ciudadanos de las tarifas, y lograr el complicado fin que el Estado sólo subsidie a los consumidores que lo necesiten. O, como mínimo, que el dinero no se destine a los sectores de mayores ingresos. Dicho en términos del ministerio de Economía, dejar de aplicarlo “a los ricos”. El funcionario asegura que ahora sí cuenta con el apoyo del resto del Gabinete económico nacional, para que la segmentación comience a ser una realidad para el 2022; pero que se diseñe durante el segundo semestre del año.

El objetivo de Guzmán es reducir el abultadísimo porcentaje sobre el PBI que tienen los subsidios a las tarifas públicas, dato que inmediatamente se traslada al déficit fiscal. Según los números en los que coinciden tanto el sector público como los privados, este 2021 se deberá destinar un 2% del PBI a atender esta cuenta, incluyendo la importación, generación, transporte y distribución de energía eléctrica y gas. Se suman, además del consumo directo de las familias por el suministro, las garrafas y el transporte automotor, ferroviario y aerocomercial. Según un informe de comienzo de año de la consultora Ecolatina, “los subsidios energéticos representaron tres de cada cuatro pesos gastados en transferencias económicas corrientes a empresas públicas, fondos fiduciarios y el sector privado, siendo equivalentes a casi el 2% del PBI”.
Economía sabe que la inflación, la suba de los precios internacionales, el aumento de los costos en las empresas concesionarias involucradas y la alteración del tipo de cambio influyen directamente en el precio final de las tarifas; y que el subsidio es el mecanismo para que el incremento no se traslade de manera plena. Teniendo en cuenta también, por imposiciones de la política, que el incremento de las tarifas en este 2020 será de menos de un dígito porcentual para todos los consumidores; ese porcentaje de 2% total podría incluso incrementarse. Guzmán quiere cortar con esta tendencia, y que esto figure en el diseño del Presupuesto para 2022. Sabe que no podrá hacer una “revolución” tarifaria y que sólo obtendrá victorias parciales y limitadas por “la política”. Su objetivo entonces es limitar vía segmentación del subsidios al carácter “pro-rico” del esquema actual. Si bien aún no es el momento de números finales, la intención es que ese porcentaje se reduzca gradualmente con los años, llevando a un nivel no mayor a 1% en cuatro ejercicios. No es un cronograma al azar. Desde 2026, un año después, el Gobierno debería comenzar a pagar al FMI un eventual Facilidades Extendidas; y para ese ejercicio el superávit fiscal primario debería ser una realidad.

Cuál será el criterio para definir al consumidor de mayores recursos y que parámetros porcentuales se aplicarán para la eliminación del subsidio. Por lo que se sabe, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) está trabajando con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet); mientras que el Enargas trabaja bajo datos propios. Guzmán había dejado en claro su posición en mayo pasado al declarar que Argentina sostiene “un sistema de subsidios energéticos que es pro-ricos”, y que “en un país con 57% de pobreza infantil, estamos gastando en subsidiar el consumo de luz y de gas en una parte de nuestra población que hoy no es prioritario que reciba esas transferencias”, subrayó entonces el ministro. “Los subsidios terminan en barrios en donde vive gente de altos ingresos, cuando estos recursos tienen que ser utilizados para aquellos que más necesitan”.

Guzmán confía en poder llegar a un acuerdo más político que económico con toda la coalición gobernante, para poder reducir los subsidios a las tarifas vía las segmentaciones; y que este esquema pueda ya aplicarse en 2022. Aún no se sabe que piensa Cristina Fernández de Kirchner. 

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