Cárceles al borde del estallido. Víctimas de delitos que no quieren saber nada con algún beneficio para los presos en el marco del coronavirus​. Organismos de derechos humanos alarmados por la posibilidad de contagios masivos intramuros. Promesas, acuerdos, polémicas entre jueces y fiscales.
Si hay un tema complicado -y que genera rispideces durante la cuarentena- es qué hacer con los presos ante el peligro de que el COVID-19 entre en las cárceles. El fuerte reclamo de los internos de la Unidad 2 de Devoto la semana pasada dejó en claro la fragilidad de la situación. Fragilidad que terminó de confirmarse el domingo, a última hora, con los dos primeros infectados en ese penal.
Todos esos tironeos se viven a diario en los Tribunales de Comodoro Py, aunque haya mucho home office. Y más desde el 13 de abril pasado. Ese día (con 11 votos a favor y dos en contra), la Cámara Federal de Casación Penal sacó una acordada "recomendando" a los tribunales inferiores la aceptación de prisiones domiciliarias a presos no violentos próximos a cumplir condena, o que están por recibir un régimen de semi libertad o a quienes se les hayan vencido los plazos de preventiva.
Las medidas alternativas a la prisión también deberían ser adoptadas en beneficio de “mujeres embarazadas y/o encarceladas con sus hijos e hijas; personas con mayor riesgo para la salud, como adultos mayores; personas con discapacidades (…) y personas inmunodeprimidas o con condiciones crónicas como enfermedades coronarias, diabetes, enfermedad pulmonar y VIH”.