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ECONOMIA Y POLITICA

20 de agosto de 2015

El ocaso del comercio exterior argentino

La paradoja de un país que ya no capta dólares pese a cerrar importaciones. El atraso cambario dificulta vender afuera.Cumple cuatro año el Cepo Cambiario con la economía estancada.

El Gobierno necesita divisas. Para cuidarlas, frena la entrada de productos e insumos. Así, las empresas no pueden producir. El atraso cambario dificulta vender afuera. Así se ingresó en un círculo vicioso. En su entonces, Guillermo Moreno señalaba una cifra como de no retorno. Esa instancia llegó.


Se iniciaban los primeros días de 2012 cuando el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, con su característico lenguaje llano y directo, lanzó una advertencia: "Las cosas son muy claras. Hay que prepararse para un mundo en crisis. Si el superávit comercial este año es de entre u$s10.000 y u$s12.000 millones, la fiesta puede seguir. Si estamos debajo de los u$s10.000 millones, vamos a estar complicados. Y si llegamos a estar debajo de los u$s6.000 millones, olvídense".


Aquel año, a fuerza de trabas a las importaciones, el funcionario pudo cumplir su objetivo y con creces: la diferencia entre las compras y ventas al mundo dejó un resultado favorable de u$s12.700 millones. 


Sin embargo, el deterioro constante de un amplio conjunto de variables que tuvo lugar en este último tiempo generó que el superávit comercial hoy esté en "terapia intensiva". 


En lo que va del año, el balance que está arrojando el comercio exterior es sumamente crítico: durante los primeros cinco meses, el saldo apenas dejó u$s780 millones, la cifra más baja en quince años. 


Otro dato que genera suma preocupación es que por el balance entre exportaciones e importaciones están ingresando al país, en promedio, apenas u$s155 millones mensuales. 


Es una cifra muy baja, considerando que en 2009, crisis global de por medio, por ese mismo concepto, entraban cerca de u$s1.400 millones por mes, es decir, casi diez veces más.


Para ponerlo en perspectiva, la actual cifra (u$s155 millones) equivale tan sólo a lo que la AFIP vende por las ventanillas de "dólar ahorro" durante las tres primeras jornadas de cada mes. 


Además, representa apenas el 15% de lo que el Gobierno recauda mensualmente por el impuesto al cheque. 
A la hora de trazar perspectivas, los analistas esperan que –conforme crezca la tensión cambiaria-, las importaciones profundizarán su caída frente a las exportaciones. 


Sin embargo, en el mejor de los casos, esto apenas alcanzará para que 2015 cierre con un superávit de apenas u$s4.000 millones, lo que se constituiría en el peor registro de toda la era K. 

Este nivel de saldo comercial, además de implicar el resultado más adverso en quince años, se ubicará bastante por debajo de esa "línea roja" de u$s6.000 millones a la que en su momento hizo referencia Moreno. 


Y esto no resulta inmune para la economía. Por el contrario, las consecuencias de ese “olvídense” que lanzó el ex funcionario hace tres años hoy ya es una realidad que se está padeciendo. 


En efecto, el cepo cambiario está por cumplir cuatro años, la economía está estancada, la actividad industrial acumula 22 meses consecutivos de caídas y los sectores que supieron ser el "corazón" del modelo K, con las automotrices y electrónicas a la cabeza, enfrentan un fuerte proceso de achicamiento por la falta de dólares. 
 

Las razones del ocaso
Para los analistas de Economía & Regiones, el saldo comercial actual “es una muestra de que la Argentina está cerrándose cada vez más al mundo”.


Esta disminución, advierten, “no es sólo una consecuencia de los menores precios internacionales de los productos que vendemos, sino que también hay una baja en los volúmenes. Y esta caída es principalmente el resultado de las políticas domésticas, como la imposición de trabas, cupos, cepos y otras limitaciones, que coartan nuestra capacidad exportadora y nos alejan de los mercados mundiales”. 


A la hora de analizar las causas que llevan a que la Argentina hoy sufra el peor superávit comercial desde el año 2000 -justo antes de que estallara la megacrisis-, se observa que hay una multiplicidad de factores, la mayoría de ellos “autoinfligidos”: 
 

1. Atraso cambiario
Durante años, una de las patas del ahora rengo "superávit gemelo", era el dólar alto, que le daba una marcada competitividad cambiaria a la industria, al campo y hasta al sector de servicios. 
Sin embargo, la decisión de hacer correr al billete verde por debajo de la tasa de inflación terminó destruyendo uno de los pilares del modelo exportador. 


Según estimaciones de Economía & Regiones, hacia fines de 2015 el tipo de cambio real contra el dólar terminará siendo un 6% más elevado que el de antes de la salida de la convertibilidad.
Es decir, los productos argentinos serán menos atractivos -medidos en billetes verdes- que en el fatídico 2001 (ver cuadro).

Para Ecolatina, “el costo de la actual estabilidad del dólar es el atraso cambiario, que en los últimos años llevó a una tendencia decreciente de las exportaciones”, factor potenciado por el debilitamiento de las monedas de los principales socios comerciales de la Argentina. 


Según estimaciones de la consultora, si se pretendiera recuperar el "colchón" que tenían las empresas en 2010 -cuando el superávit comercial fue de más de u$s11.000 millones-, entonces el dólar nominal debería cotizar a $13,50, “casi 50% por encima del valor actual".  


Pero los problemas no se reducen a la divisa estadounidense: la situación cambiaria con Brasil, principal socio comercial, también está en fase crítica. 


Según E&R, “hacia fines de 2015, la Argentina será casi un 50% más cara en términos reales con respecto a la economía brasileña que lo que estaba en enero de 2011”. 
“En otras palabras, al tipo de cambio oficial actual, el sector privado hoy no puede producir ni tampoco exportar”, es la dura conclusión de la consultora. 


En este escenario, las economías regionales aparecen como las grandes perdedoras, por padecer subas de costos, caídas de precios internacionales y alta presión tributaria. 


Según datos del SENASA, productos estratégicos para las economías de diversas provincias, no detienen su desplome.


Durante los cinco primeros meses del año, las ventas al mundo (en volúmenes) de arroz, mandarinas, tabaco, manzanas, miel, cebollas, carne aviar, peras o quesos, por citar algunos casos, acumulan derrumbes de hasta el 70%. 

Desde Fundación Mediterráena resumieron este escenario crítico 

Fuente:Fundación Mediterránea



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